jueves, 7 de marzo de 2013

LANZANDO!!!

Hoy voy a aprovecharme del último de los fenomenales montajes de diapositivas del maestro Mostachón, al que no sé qué decirle ya en agradecimiento, para rememorar uno de los artículos que escribí en su momento para la Revista Carpfishing Webcarp.



Mostachón hizo algunas explicaciones sobre las técnicas de lance en base a su experiencia. Yo por el contrario me aproveché de la amistad que tengo con Bruno Martí para "asaltarle" la nave de Salper cámara en ristre y explicar algo de técnica de lance... Pero para mejorar el artículo, esta entrada tiene muchos recursos del tipo enlaces, vídeos, etc. espero que os sirva.






Técnicas de lance en el Carpfishing.  
Ser un fanático del carpfishing que proviene del mundo del surf casting me ha llevado muchas veces a preocuparme por las técnicas de lance, ya que es en la playa donde esos metros de más pueden marcar la diferencia entre las capturas y el “bolo”… En la pesca de la Carpa a veces puede suceder algo similar: Especialmente en lugares como los grandes embalses españoles, el ser capaz de lanzar un poco más allá puede reportarnos muchas veces grandes beneficios… Poder lanzar lejos nos permitirá muchas veces obtener capturas mientras que el resto no lo consigue, simplemente porque ellos no pueden alcanzar el lugar donde están los peces comiendo, sus técnicas de lance no les permiten lograr grandes distancias. En este artículo trato de resumir algunos puntos importantes que pueden ayudarnos a aumentar nuestra distancia de lanzado.


Sería estúpido empezar por proponer objetivos del tipo “si haces esto inmediatamente vas a conseguir 20 metros más…”, pero al menos creo que es interesante que sepamos el porqué de las cosas: Lo básico todos los pescadores lo tenemos más o menos asumido, y de lo que se trata es de mejorar y comprender la respuesta a preguntas como ¿Porqué ése compañero de allí llega con el cohete cebador donde yo no podría lanzar mi boilie en mi vida? Me remito al último mundial y los comentarios que hicieron algunos miembros de nuestra selección nacional: Lanzar lejos puede marcar la diferencia, especialmente en competición, pero sobre todo en la pesca no competitiva nos puede permitir llegar a la orilla contraria de ése río que tenemos cebada, poner nuestro cebo entre los peces… Porque no sólo es esencial localizar los peces, luego es esencial alcanzar el sitio donde comen las carpas con nuestro plomo y anzuelo...

Un mal necesario:

Para empezar con un artículo sobre técnicas de lance, conviene hacer algunas precisiones contrarias al “lance”. Lanzar nuestro cebo con la caña tiene que ser un mal necesario: Esto puede sonar contraproducente, pero hay que dejar muy claro que no hay nada, repito, nada que alcance mayor distancia, ni más preciso y exacto que sacar las líneas con barca o con barco cebador a control remoto. En lugares de pesca extrema repletos de obstáculos, será indispensable el uso de barca. Pero es que usando estas “herramientas”, tanto las distancias más imposibles como la precisión más absoluta están a nuestro alcance… Siempre que se puedan usar estos otros medios, por tanto, lo mejor es olvidarnos de lanzar.


Pero hay lugares y momentos, la competición es el mejor de los casos, en que no es viable otro modo de sacar líneas, y tenemos que lanzar. Para esos momentos, espero que si seguís leyendo os pueda ayudar en algo: El lance es a mi modo de ver el punto técnico crucial de la pesca, como el tiro en la caza o el saque en el tenis; por lo tanto es esencial que le prestemos la mayor atención posible.

La técnica, el equipo y “lo otro”:

En el lance influyen básicamente tres tipos de factores: La técnica, el equipo y “lo otro”… Este artículo va a desgranar básicamente algunas cuestiones técnicas, pero merece la pena que entremos en el resto de aspectos, que habrán de ser tenidos siempre en cuenta por el pescador.

El equipo:

El equipo es esencial: Principalmente nos será de enorme ayuda una caña de carbono de calidad. Respecto del tipo de caña, podemos discutir muchísimo, la cosa da para otro artículo y mil opiniones, pero la clave es simple: Cada cual debe pescar, y lanzar, con lo que mejor se le adapte y con lo que más cómodo se sienta.


En general, podemos estar seguros porque los fabricantes así lo han previsto, las cañas de acción en punta (o acción rápida) son las que más reserva de potencia tienen y más metros pueden conseguir, ya que imprimen más potencia al plomo con el “latigazo”. Pero ojo, “la potencia sin control no sirve de nada”: Las cañas de acción en punta son las más difíciles de “cargar” y si nuestra técnica de lance no es depurada, con toda seguridad conseguiremos mejores resultados con una caña más “blanda” y por tanto fácil de “exprimir” al máximo… En estos casos la mejor elección puede ser una de las muchas cañas semi-parabólicas que la mayoría de fabricantes ponen a nuestro alcance, dejando las cañas de acción en punta para los lanzadores expertos.

Libras (test-curve en inglés) y acción habrán de ser tenidas en cuenta, y ojo que no son lo mismo: Las libras de una caña miden el peso necesario para doblarla 90 grados desde el mango hasta la punta cuando el mango se sostiene de manera horizontal, pero esto, aunque muchos pescadores piensen lo contrario, no es un indicador de la capacidad de lanzado ya que, aunque en principio las cañas de más libras (3,5) deben ser más rígidas, no todas “se doblan” de la misma manera (no tienen la misma acción). Será nuevo lo esencial que la caña se adapte a nuestro modo de pesca, que esté todo a nuestro gusto, pero si lo que pretendemos es lanzar, definitivamente debemos fijarnos más en la acción que en las libras.
Si somos incluso más afinados, además de libras y acción habrá que tener en cuenta el “carácter” de la caña; el carácter de una caña está muy afectado por sus libras y su acción, pero influyen otras cosas como el tipo de trenzado en el carbono, la posición y el número de anillas, el numero de segmentos de la caña, la posición del porta-carretes, etc.



Otro punto esencial a tener en cuenta es la “talla” de la caña, con lo que me refiero a la distancia entre el porta-carretes y el mango… Y ésta de nuevo deberá ser adecuada a nuestra “amplitud de brazos y espalda”. Si el lector es, como el que escribe, un “armario ropero”, debería estar algo más cómodo con una distancia algo mayor en este punto… pero lo principal de nuevo es que estemos cómodos…

Siguiendo con el equipo, pasemos al carrete: Cuando todas las condiciones sean las adecuadas, será necesario, para lanzar más, un carrete de bobina fija de buen tamaño como los empleados para surf casting ya que estos, al ser más grandes, dejan que la línea salga con más suavidad y menos “rizo” por sus bordes; pero vea el lector que dije “cuando todas las condiciones sean las adecuadas”, y es que considero que lo más importante es hacer que el conjunto caña-carrete sea equilibrado: No tiene ningún sentido a la hora del lance que utilicemos un enorme carrete “big pit” de los usados en surf casting (tipo Shimano Ultegra) con una caña 3G (corta) de 10 pies y parabólica. Por tanto lo principal será buscar un buen equilibrio, y hay carretes no muy grandes (como por ejemplo los Fox en tamaño 10000) que han demostrado ser excelentes lanzadores cuando están bien conjuntados con su caña.

Las fricciones:

Y ahora el “quid” de la cuestión en cuanto al equipo: El rozamiento. Tendremos que cuidar muchísimo las distintas fricciones que todo el conjunto crea, y podemos distinguir dos puntos esenciales de ”roce”: El primero que se produce es el roce de la línea con las anillas, en suavizarlo nos ayudará enormemente el uso de diámetros de línea lo más bajos posibles (pero sin romper al lanzar o al trabajar un pez) y un anillado de buena calidad; El segundo punto de roce, y el más importante a mi juicio, será la aerodinámica del conjunto en vuelo hacia su objetivo, para mejorarla emplearemos cebos lo más pequeños posibles, montajes finos que se agiten lo menos posible en el aire, plomos con forma de “bala” de un peso adecuado a la caña (un plomo con forma de bola o pera de 50 gr. en una caña de 3,5 libras de acción en punta carece de sentido para lanzar, porque no podrá explotar la potencia de la vara…). Es importante que el cebo no “baile” en el aire mientras vuele hacia su objetivo, porque evidentemente resultará muy anti aerodinámico y acortará el lance. Podemos usar PVA para sujetar el cebo a la línea, con el inconveniente de que quedará probablemente pegado a ella en el fondo, hasta que el PVA se disuelva, por ello creo que lo mejor es de nuevo recurrir al surf casting, donde está extendido el uso de los “bait clips”. Estos últimos son unos pequeños “ganchos” de plástico que se colocan sobre el plomo en la línea madre y al que se engancha nuestro anzuelo de modo que el bajo quede “tenso” (se puede regular su distancia del plomo) y no se mueva demasiado al lanzarlo. En el momento en que el plomo toque el agua, la presión hará que se destense la línea madre, desenganchando el anzuelo de ella y dejando nuestro cebo libre y cayendo al fondo en una posición perfecta.


Lo “otro”:

Tras las precisiones sobre el equipo, llegamos a la principal dificultad didáctica de este artículo: Cuando hablo de “lo otro”, me refiero al componente anímico del lance, el efecto mariposa; algo que es difícil de definir y más difícil aún de demostrar: Pero esta estadísticamente probado que, después de romper una línea al lanzar, se lanza peor durante cierta cantidad de lances y tiempo, que es lo que tardaremos en recuperar la confianza. Y hablando de confianza, nada más importante que tener confianza y encontrarnos cómodos con nuestro equipo y la técnica que usemos: Llevar mucho tiempo sin practicar, utilizar una caña nueva o prestada que desconocemos, cambiar la marca de nuestra línea favorita o el carrete… por mucha calidad que estos nuevos componentes tengan, indudablemente van a afectar negativamente a nuestra capacidad de ganar metros al lanzar. De hecho, hay pescadores de competición de surf casting que me han confesado que problemas laborales o domésticos les afectan al lanzar, o que incluso para lanzar “bien de verdad” necesitan estar un punto “cabreados” durante la competición, necesitan tener “nervio”… Tenemos que tener en cuenta que todo influye, incluso el tiempo y la altitud (en serio…).

El punto donde el equipo y “lo otro” convergen para darnos esa confianza extra puede ser el llamado “shock leader”. Muchos compañeros de pesca utilizan un terminal de mayor diámetro para evitar roturas al lanzar; aunque con una adecuada técnica de lance no tiene porqué ser necesario, incluso con diámetros inferiores al 0.25, este terminal nos da la suficiente confianza para “forzar” el equipo. En este sentido, aunque no son muy usados en el carpfishing, permítame el lector recomendarles los terminales cónicos, o “colas de rata”, que también se utilizan en surf casting: Se trata de un nylon que comienza en un grosor superior al 0.50 por un extremo, pero que baja gradualmente de grosor hasta alrededor del 0.20. Evidentemente a los carpistas nos conviene recortar estos terminales por su parte más fina, ya que utilizamos normalmente grosores de línea en torno al 0.30, pero os puedo asegurar que su eficacia es excelente y la calidad del nudo mejora mucho al ser ambos cabos a anudar de similar diámetro. Por cierto, que acaban de salir al mercado (ver foto) terminales cónicos especiales para carpfishing, que terminan en grosores más adecuados a nuestra disciplina (0,30).


También nos puede otorgar confianza para perder el miedo a cortarnos con la línea (especialmente si lanzamos con trenzados) el uso de un guante o dedil de lance, aunque esto también nos puede restar “sensibilidad”… es cuestión de gustos. Todo suma para lanzar mejor: cualquier cosa que ayude a mantener la confianza, aunque se trate de un amuleto, será bueno.

Pero suponiendo que estos dos factores (el equipo y “lo otro”) estén “bajo control”, el resto de los metros que conseguiremos al lanzar van a venir dados exclusivamente por la técnica que usemos. Así que vamos a empezar a lanzar… Ideas.

Lance sobre la cabeza:

Empecemos por el lance que todos practicamos desde nuestros comienzos. En el cual balanceamos la caña sobre nuestra cabeza para disparar el plomo.


He notado que el principal de los problemas de lance entre la mayoría de los pescadores es la técnica utilizada y, muy especialmente, el lugar en que posicionan el plomo respecto de la caña a la hora de lanzar: Mucha gente coloca el plomo demasiado cerca de la puntera de la caña, lo cual les resta distancia ya que no pueden imprimir la suficiente presión a la caña. Una distancia más larga entre el plomo y la puntera, algo cercano a la mitad de la caña, cerca de la unión de ambas espigas puede ser un buen punto de partida para ganar esos metros más. Recordemos que nuestro principal problema a la hora de utilizar una técnica u otra es el de lograr comprimir las fibras de nuestra vara al máximo posible. En este sentido, quiero recordar al lector de nuevo el tema de la confianza: Las cañas resisten muchísimo más de lo que pensamos, muy probablemente mucha más fuerza que la que somos capaces de desarrollar, están pensadas para ello, de modo que solo podremos “romperlas” con una técnica muy errónea, un golpe con alguna piedra que rompa las sensibles fibras de carbono, etc. Recuerdo cuando en mis tiempos de pesca en playa aún tenía unas cañas de fibra de vidrio… Me moría por conseguirme unas de carbono y decidí que la mejor “excusa” era romper mi caña. Le puse un plomo exagerado que nunca había usado y lancé con toda mi “mala uva”, consiguiendo el que probablemente ha sido el lance más largo de mi vida (con el que saqué una pequeña baila de poco más de medio kilo). Creo que fue aquella vez cuando me di verdadera cuenta de lo mucho que resiste el material.


Pero vamos con la técnica, hagamos como si esto fuese un ensayo de baile y empecemos por el clásico lance sobre la cabeza: ponga el lector su pié izquierdo adelante y mirando al frente (hacia donde queremos lanzar), mientras tanto, ponemos el derecho detrás y en dirección perpendicular al lance, no demasiado separados, manteniendo una postura natural y cómoda; respecto a las piernas, la izquierda de momento casi completamente recta y pierna derecha ligeramente doblada y soportando todo el peso del cuerpo.


Para sujetar la caña, con el pick up del carrete abierto y con la línea pellizcada con nuestro dedo índice sobre la caña, mantengamos los dos brazos rectos sobre nuestra cabeza en un ángulo de alrededor de 45 grados respecto al suelo; procuramos que el plomo no toque el suelo ya que, mientras el plomo esté en el suelo, no estará “cargando” la caña.

Mientras la mano derecha pasa por encima de la cabeza para lanzar, empujando la caña, es muy importante, casi esencial, que nuestra mano izquierda a la vez tire con fuerza de la vara hacia nuestro pecho, procurando estirar el brazo hacia abajo para poner la mayor potencia posible al lance… Por su puesto, toda esta técnica será viceversa si somos zurdos…


El juego de pies será sencillo, casi sin moverlos, simplemente trasladaremos el peso del cuerpo de la pierna derecha a la izquierda, finalizando con las piernas totalmente estiradas y la caña lo más alta posible. A muchos pescadores les ayuda bastante caminar hacia adelante a la vez que ejecutan este lance sobre la cabeza, pero el movimiento final, que es el que “carga” la caña, será idéntico.

Un tema esencial será ahora conseguir cierta “puntería”: para que la dirección de nuestro lance sea la correcta tendremos que mantener nuestros brazos lo más derechos posible y en la dirección al lance mientras “tiramos” de la caña hacia nuestro pecho. Esto hará que nuestro plomo vuele recto en dirección al objetivo. Si nuestro brazo izquierdo baja hacia el pecho en dirección hacia un lateral, entonces lo más probable es que perdamos precisión y “puntería”; aunque algunos pescadores controlan y compensan perfectamente esta “deriva lateral” y logran lanzar en dirección correcta, lo más sencillo es procurar mover los brazos rectos en dirección al objetivo. Para algunos pescadores también es muy importante no perder de vista un punto de referencia de la orilla contraria que nos marque la dirección del lance. No estará de más tampoco que en el momento de lanzar comprobemos que lo podemos hacer con confianza, que no hay obstáculos (¡O PERSONAS!) donde podamos golpear o enganchar al lanzar y, una vez tenemos vía libre, nos olvidemos del plomo manteniendo la vista fija hacia donde lo queremos “poner”. El lance será de este modo lo más lejos posible y en la dirección correcta.

Y ahora vamos a uno de los puntos más delicados: ¿cuándo levantar el dedo para soltar la línea? La teoría de la física dicta que el ángulo ideal en que debiera salir el plomo para maximizar la distancia es cercano a los 45 grados… Todo es discutible, pero es esencial que el plomo gane cierta altura para conseguir metros, y en la mayoría de los casos el pescador “siente” en qué momento debe liberar la línea, que normalmente debe coincidir con la máxima presión sobre las fibras de la caña y será cercano a este ángulo. De este modo, lo esencial para nosotros en principio es que el plomo no vuele muy raso ni con demasiada parábola.

Un punto que también solemos descuidar muchos pescadores de carpas es el de mantener alta la caña: tras salir disparado nuestro plomo, trataremos de tenerla lo más alta y quieta posible para reducir el rozamiento, en dirección al lance, al menos hasta que el plomo caiga al agua destensando la línea. Lo crean o no, ejecutando todos estos pasos correctamente debemos maximizar nuestra capacidad de lance.

El material de los bajos está pensado para que, una vez lleguen al agua, bajo y cebo se separen del plomo, ya que se sumergirían teóricamente más lentos, de modo que podemos estar seguros de que nuestro cebo de anzuelo no caerá sobre nuestro plomo o anti enredos, el bajo estará estirado y sin nudos en medio de nuestro cebadero.

Rizando el rizo:

Hasta aquí lo que podemos hacer utilizando el sistema de lance “habitual” o “natural” con el equipo de carpfishing “normal”… Pero a veces se ponen las cosas radicales y extremas, y en estos casos deberemos tener presentes la existencia de determinados recursos y posibilidades que nos pueden ayudar.

Desgraciadamente, cuando las cosas se ponen “extremas” y hace falta lanzar ahí “donde Cristo perdió la sandalia”, no se puede hacer nada para potenciar la confianza que no sea lanzar mucho y entrenar el lance… Pero en todo lo que supone el equipo y la técnica, si que podemos poner “más madera”.

En cuanto al equipo: Las cañas más lanzadoras son en general más largas que las que usamos en carpfishing, entre 4,20 y 4,50 (14 y 15 pies) son las que se usan en el surf casting con el carrete más distanciado del talón para aumentar la “palanca”. Respecto al anillado, existen excelentes anillas de material cerámico que pueden eliminar una parte del rozamiento, en especial las de la marca Fuji… Se puede bajar el diámetro de la línea madre radicalmente para reducir el roce: no me parece descabellado pescar en competición con un 0.25, o incluso menos, que junto con el uso de líneas cónicas sin nudos, o de los llamados “shock leaders”, nos permitirán arañar unos cuantos metros más al campo de pesca, lanzando con plomos de incluso más de 150 gr. Otros metros más se pueden arañar lubricando la línea con alguna de las sustancias que se comercializan para ello: se trata de un bote dosificador con el que pondremos algunas gotas en la bobina justo antes del lance, lo que suavizará la fricción. Puestos a arañar, y casi a título informativo porque no creo que estemos casi ninguno en condiciones de usarlos, por su complejidad, los lances más bestiales se consiguen con carretes de bobina giratoria (como los de casting) con los frenos modificados, ya que la línea saldrá del carrete recta y sin “bucles” disminuyendo el rozamiento.


En cuanto a la técnica, existen varias evoluciones en el estilo de lance, todas ellas basadas en la técnica básica ya explicada. Es complicado usar estas técnicas en el carpfishing, ya que no gozamos siempre de un espacio diáfano tan amplio como una playa, pero destacaremos dos técnicas: el lance “a la catalana” o “a la media vuelta” y el lance “pendular”. En ambos casos se procura aumentar la distancia que ha de recorrer el plomo para incrementar la carga o la presión ejercida sobre la caña, apurando al máximo las posibilidades del material.


En el lance a la media vuelta, la postura inicial es idéntica, pero tanto los pies como la caña se sitúan perpendiculares al lugar de lance (paralelos a la orilla) con la caña más baja y el plomo en el suelo: la idea es que, en un movimiento continuo del plomo a ras del suelo, nuestro pie derecho dará un paso atrás (en dirección contraria a la orilla) para quedar en la posición inicial del lance sobre la cabeza y ejecutarlo seguidamente tal y como se explica más arriba. El plomo recorre más distancia y por tanto la fuerza centrífuga y la presión sobre la caña es mayor. Evidentemente serán muchos los ensayos y errores necesarios para perfeccionar esta técnica, sobre todo para evitar que hagamos alguna “parada” en el movimiento y para conseguir precisión en la dirección en que lanzamos, pero ciertamente es una técnica bastante accesible y se pueden aumentar bastante los metros de distancia. En cualquier caso, como digo, en el espacio de un ring de competición no creo que sea fácil ejecutar este movimiento.


En cuanto al lance “pendular”, la cosa se complica y no muchos son capaces (yo confieso que nunca lo he logrado, por ello no me extenderé). La idea es que, situados de espaldas a la orilla y aumentando la distancia entre la puntera de la caña y el plomo, moveremos el plomo como si de un péndulo se tratase con la mayor amplitud que podamos, para iniciar el lance en el momento justo en que el plomo se encuentra más cerca de nosotros. En ése preciso instante nos giraremos violentamente realizando el lance tal y como ya hemos explicado. La distancia que el plomo recorrerá también será mayor aumentando la carga. La dificultad radica en que todo el movimiento tiene que ser perfecto y coordinado, el mínimo error significa línea rota o lance corto y desviado.


Espero que estas líneas os hayan servido para que, si no conseguís lanzar más lejos, podáis al menos localizar posibles errores de vuestra técnica para, poco a poco, con el tiempo, con mucho ensayo y tras unos cuantos plomos perdidos, podáis poner vuestro montaje ahí donde están las carpas esperándolo.

Si aprendéis a lanzar con este artículo, significa que sois pacientes lectores. 

Si estáis en la orilla de enfrente algún día, avisadme no me vaya a llevar un plomazo...

A.


3 comentarios:

Antonio Madrena dijo...

Buen artículo! Más razón que un santo!
Gracias

Antonio Madrena dijo...

Buen artículo! Más razón que un santo!
Gracias

Andrés Moreno dijo...

Gracias.

Está escrito hace más de tres años... cómo pasa el tiempo...

Ya verás lo que acabo de encontrar en internet y que publicaré en una entrada pronto... Un lanzamiento "criminal" de verdad...

A.

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