lunes, 1 de julio de 2013

PESCANDO CON NIÑOS

En esta entrada quiero hacer algunas consideraciones de lo que supone pescar con niños pequeños, de hasta 5 años, y algunas recomendaciones sobre cómo afrontarlo.


Yo tengo dos hijos: Ana (5) y Carlos (2)... y cada vez que salgo de pesca, sobre todo la mayor, se ponen a preguntar y quieren venir conmigo. Es una buena oportunidad para aprovechar y llevarles de pesca.


Pienso que es importante, si nos planteamos llevar a los niños a pescar, hacerse una composición de lugar sobre lo que queremos nosotros como padres/tíos/hermanos mayores y lo que quieren ellos. Tras estos pre-conceptos, me gustaría proponeros el modo que a mí me parece más interesante para llevar a cabo la actividad misma, o al menos el que en mi familia ha funcionado por el momento.

 
Por un lado, hay que tener claro que es nuestra sana intención inculcarles este veneno, con una clara filosofía de la captura y suelta, el respeto e integración en la naturaleza, limpieza, etc. Por otro lado, hay que comprender que ellos por ahora no tienen nada claro ninguno de estos conceptos, ni porque son necesarios… Ellos solo quieren divertirse.


Evidentemente, por respeto a este deseo de diversión, y a los derechos del niño mismos, no se les puede “torturar” con una sesión de carpfishing, acampada, etc. para encima venirse bolo, como nos pasa casi siempre. La pesca con niños tiene que ser activa, rápida, que nos proporcione resultados (peces, muchos… y desde el principio) y para colmo no puede durar más de dos horas, porque se nos aburrirán y no querrán volver a pescar nunca más. Otra cosa: lo que queremos no es sacarlos a pasear al campo (que puede estar muy bien, también…), sino que lo que queremos es llevarlos a pescar… a lo que vamos es a pescar.

Además hay que tenerle mucho respeto al niño y su inteligencia: No podemos “llevarlos a pescar” y hacerlo nosotros mientras ellos miran. Ellos tienen que ser los protagonistas, tienen que tener la caña en la mano, sacar el pez con ella, tocarlo, devolverlo al agua y llenarse de barro, diga lo que diga mamá a la vuelta sobre manchas y olores… De modo que hay que plantearles un reto que les resulte técnicamente asumible, dadas sus limitadas habilidades y capacidades motoras… Nada de lanzar, nada de carretes, nada de tecnología, lo más sencillo posible.


Además hay que ser respetuosos también con el hecho de que puede que no les guste… y no se les puede obligar ni presionar. Esto nos limita mucho en la inversión inicial que hagamos en este proyecto… pero por eso la propuesta que sigue no tiene un presupuesto elevado… lo que nos gastamos en un ratito de tapas…


Vamos a comprar (no es una tontería llevarles a ellos de compras):
  • Una caña de mano de 3 metros máximo (Se encuentran en cualquier parte: 3 Euros)
  • Un hilo no extremadamente fino ni de altísima calidad (del 0.16 al 0.20: 1 Euro), para que puedan hacerle perrerías sin necesidad de pescar con muchísimo cuidado
  • Un paquete de anzuelos del 14 o el 16 (1 Euro), no hace falta tecnología láser ni titanio enriquecido.
  • Un par de boyas finas, de colores que les llamen la atención a los niños (1 euro)
  • Una bolsa de plomillos pequeños para equilibrar esa boyita (40 céntimos)
  • Un euro de maggots de colores variados (aquí se venden por volumen, no sé cómo es en España) es increíble cómo les divierte a los niños que el cebo “se mueva”
  • Un par de paquetes de engodo variado (2.5 euros)
  • Un rejoncillo básico (4 euros… es lo más caro, pero es también lo más importante)
En mi caso, lo he preparado todo en una bolsa o cubo de pesca que es “el equipo de los niños”, porque creo hay que generarles “apropiación” y porque además eso lo diferencia de nuestros varios metros cúbicos y toneladas de peso en tiendas, camas, cebos, etc.


Con esta lista de la compra ya se habrá imaginado el lector de qué modo planteo pescar con los niños: vamos a hacer un coup muy ligero, engodando mucho para montar una “fiesta” de los percasol, los alburnos, las percas, los rutilos, etc . que pululan por la orilla de cualquier embalse. No está de más que venga mamá para cubrirnos las espaldas, sobre todo si vienen dos o más niños.


Llegamos al lago, preferentemente a una playa de arena que no tenga peligros en forma de cortados, etc. Y que sea cómoda para llegar con el coche cerca del agua, que se puedan sentar… No hay que olvidar cremas solares, gorros, e incluso bañadores si es el tiempo…
Elegido el sitio, montamos el rejoncillo, y en el cubo mezclamos el engodo con agua. Hay que dejar que los niños se manchen las manos y que sean ellos los que tiren bolas de engodo al agua en todo momento. Hay que explicarles porqué hacemos esto… porque queremos que los peces se queden en esta zona y que no se vayan. La única norma es que los niños no tocan el anzuelo… De modo que es papa el que pone el gusanito en el mismo y el que desanzuela los peces… Y hay que dejar claro que esto es solamente porque pincha…


Hay que explicarles la mecánica –“Tu mira a la boyita… y si se hunde o se mueve, es que el pez se está comiendo lo que hay debajo, así que tira con suavidad…” y dejarles pescar… tanto como quieran… si se aburren igualmente hay que dejarles que se vayan a perseguir una mariposa por la orilla… Una cosa que a mí me funciona con los míos es enganchar yo el pez y luego decirles con discreción que “les toca” para que sean ellos los que lo saquen… La emoción del zarandeo al otro lado de la caña es la misma con un alburno que con un siluro de 2 metros a estas edades… Hay que celebrarles el triunfo… dejarles coger el pez y dejarlo en el rejoncillo… ir contándolos.

En no más de una hora habrá un puñado de pececillos en la red y será el momento de sacarla… contar los peces y darles un besito antes de devolverlos al agua… y de nuevo lo tienen que hacer ellos, tocarlos, ver los colores y ver como el pez se pierde en la turbidez del embalse una vez suelto.


Para terminar, una bolsa de basura y dejarlo todo más limpio de lo que estaba al empezar.

Aplicando esta filosofía a las salidas de pesca con mis hijos he conseguido, en el caso de Ana, al menos que comprenda inmediatamente la mecánica... Llegando a pedirme aumentar la cantidad de engodo: “-Papá, echa más bolas de comida que yo creo que se nos están yendo...” Os garantizo que esto es muy satisfactorio.


A.

4 comentarios:

Ginés Alarcón dijo...

Aquí otros que disfrutamos como niños... ;-)

Andrés Moreno dijo...

Gracias por venir y por las fotos!!! :-) cuando queráis montamos otra parecida...

Ruvalcaba dijo...

gracias por el consejo, los pondré en práctica con mi crío, saludos

Ruvalcaba dijo...

gracias por el consejo, los pondré en práctica con mi crío, saludos

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